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Raquel Manchado: “Ya nunca compro ropa ni discos, todo se me va al vicio de la misoginia ilustrada”

Raquel Manchado: “Ya nunca compro ropa ni discos, todo se me va al vicio de la misoginia ilustrada”

Con sólo cuatro títulos publicados y un fanzine, Antorcha se ha convertido en uno de los proyectos editoriales más interesantes de los últimos años: en sus libros y fanzines muestra al mundo la forma en que se vilipendiaba a las mujeres hasta hace no tanto en postales, felicitaciones de año nuevo, coplas, refranes y hasta textos de vacas sagradas de la filosofía.

Mujeres con bozales, con candados en la boca, con la lengua clavada a tablones de madera, atadas contra la pared, inmovilizadas… Raquel Manchado, creadora de Antorcha, lleva años coleccionando postales y tarjetas que, con la coartada del humor denigraban a las mujeres por su aspecto físico, por sus amistades y por cualquier cosa que no fuera estar en la cocina sometida y callada. Algunas de estas imágenes no tienen mas de 50 años, y según nos cuenta su editora, no son, ni de lejos, las más fuertes que ha encontrado.

Cómo reírse de una mujer gorda y Comadres han tenido tan buena acogida que su editora se ha lanzado incluso al libro como objeto de arte con El oro del Perú, en el que la artista Solange Jacobs pone en imágenes esas situaciones tan paternalistas y machistas que muchos se permiten soltar hasta en la cama (“no te creas especial”, “si no fuera por mí”).

Ni la propia Raquel podía imaginar que su hobby terminaría convirtiéndose en uno de los fenómenos editoriales en los que precisamente ha funcionado mejor lo que se critica en tantas obras gráficas: el boca a boca y la amistad entre mujeres.

¿Cómo y cuándo surge la idea de Antorcha?
Al ir coleccionando material misógino descubrí muchas cosas y necesitaba compartirlas. Y también quería hacer los libros que me gustaría comprar: potentes por lo gráfico y lo político. Durante varios años lo volcaba todo en un tumblr hasta que fue denunciado y la plataforma lo canceló. No dudo que les denunciantes tuvieran buena intención aunque pecaron de cortedad de miras, vieron que estaba repleto de imágenes misóginas y sumaron ‘dos más dos, siete, denuncio’. Pero antes de que lo cerraran ya había autoeditado mi primer fanzine, “Cómo reírse de una mujer gorda. Manual de gordofobia y misoginia en el humor gráfico”. Ya estaba Antorcha en marcha.

¿Cómo logras la documentación?
Las postales de humor antiguas las encuentro en rastros, almonedas y webs de coleccionismo, allí paso horas. Compro por Europa porque los gastos de envío son asumibles, aunque alguna vez ha merecido la pena comprar más lejos como en Canadá o Argentina. Y a veces ni compro porque algunos coleccionistas generosos suben a internet escaneos de postales a alta resolución, sin marcas de agua y les estoy muy agradecida. También voy a las ferias de papel antiguo donde se encuentran bellezas terroríficas. Ya nunca compro ropa ni discos, todo se me va al vicio de la misoginia ilustrada.

¿Qué recepción estás recibiendo?
Muy buena, el boca a boca funciona. Y menos mal porque no tengo recursos para promo ni distribución. Me ocurrió algo precioso, estoy en la barra de un bar hablando de violencia simbólica con un amigo, y la camarera, que nos estaba escuchando, me dice que hay un libro que seguro me gustaría mucho y me recomendó Comadres. Fue lo más bonito que me ha pasado este año.

¿A alguien le ha costado creer que lo que enseñas sea real?
Me he encontrado con varias personas que pensaban que las ilustraciones las había hecho yo. También me he topado con más gente de la esperada que se reían con los chistes: “Mira qué gorda, ha roto la báscula, jajaja”.

Algunas de las imágenes que empleas recuerdan mucho a la propaganda racista o antisemita que se ha usado incluso en la Alemania nazi, cuesta creer que se haya usado esta visión tan feroz de la mujer y que en cambio, a diferencia de las anteriores, rara vez se señale. ¿Es uno de los motivos que te llevó a publicar Cómo reírse de una mujer gorda?
Es uno de los motivos que me llevaron a la autoedición. La violencia simbólica pasa desapercibida porque aquello que se naturaliza resulta invisible, ves un chiste de una mujer amordazada y piensas que es algo puntual, bueno, será que hablaba mucho, ¿no? Pero un libro repleto de imágenes similares te revela la estructura. Descorre el velo de la “normalidad” y te descubres viendo por primera vez lo siempre visto.

¿Qué es lo que más te ha repugnado de lo que has visto?
Los chistes sobre feminicidios. Sí, existen y abundan: el gag del marido que estrangula a su mujer y luego exclama “¡Paz por fin!”. Compré uno terrible en Todocolección y el comentario del vendedor era “Divertida postal. En perfecto estado”.

De todas las cosas que se critica a las mujeres, ¿qué es lo que más te ha sorprendido?
Que hablen. Tampoco es tan sorprendente pero investigando para el próximo libro, “Calladita estás más guapa”, he visto la estructura en todo su esplendor y da miedo. Dale Spencer midió la percepción sobre quién hablaba más en las aulas de debate mixtas de una universidad, los hombres categorizaban el debate de “ecuánime” cuando las mujeres solo tomaban la palabra un 15% del tiempo y “monopolizado por las mujeres” cuando ocupaban el 30%. Y bueno, tan solo hay que ver la inmensa cantidad de refranes populares que critican el habla de las mujeres. Y las imágenes, supuestamente humorísticas, que recopilo en mi libro.

¿Crees que hay mucha diferencia entre mostrar a las mujeres como gordas, solteronas y comadres, con las lenguas encadenadas, o lo que se hace ahora de decirle cómo tiene que peinarse, maquillarse, depilarse, etc?
Es que se hace ahora existía igual antes. Y la presión sobre los cuerpos no normativos, y la noción de que una mujer soltera ha fracasado en la vida sigue en nuestros días. Seguimos siendo educadas en la ley del agrado, en la alienación en nuestra imagen y la autovalidación mediante la mirada ajena, la supervisión de las conductas, la división entre buenas y malas, correctas e incorrectas, etc. Los medios de comunicación lo muestran claramente, por ejemplo, ¿cuántas mujeres mayores ves presentando un programa de televisión

Tengo varias enciclopedias femeninas, de esas que se regalaba a las mujeres cuando se casaban, siempre había un tomo dedicado a la higiene y belleza, muy light comparada con el tomo de consejos para la vida matrimonial. Hay revistas y blogs actuales que recuerdan perfectamente a esas enciclopedias. Mi madre tenía una y obviamente me la quedé.

¿Nos puedes explicar cómo surge un proyecto tan distinto como ‘El oro de Perú’?
El oro del Perú. Estudio sobre arte y misoginia de Solange Jacobs es un trabajo de investigación que revela la dinámicas de poder que operan en el espacio arte, mostrando todo aquello que sostiene la idea jerarquizada de cultura: clasismo, racismo, machismo… que en el endogámico mundo de los artistas contemporáneos es determinante. Solange propone que no existe historia del arte sin historia del artista. Y que el colonialismo como base de las relaciones de poder e imposición cultural del norte al sur global mantiene al día de hoy esa estructura masculina y misógina, en la cual se inscribe esa historia.

¿Cuáles son los próximos planes de Antorcha?
Espero sacar Calladita estás más guapa después del verano. Y tengo otro libro a la cola más el fanzine de “humor” sobre violencia machista y feminicidios, que no tardará. Y me encantaría hacer una exposición con toda esta mierda.

Publicado en El Salto Diario (agosto 2018)

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