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Ralf König: “Soy como el viejo verde atrevido que escandaliza a la generación joven y aburguesada”

Ralf König: “Soy como el viejo verde atrevido que escandaliza a la generación joven y aburguesada”

Ralf König lleva desde los 80 haciendo gala de un humor irreverente que ahora escandaliza a pocos, pero que en su momento, parecía condenado a los círculos homosexuales o de izquierdas (en los 90 incluso fue llevado a juicio por pornografía). König comenzó su carrera como dibujante en una época difícil para ser gay: a los gobiernos conservadores se unía el estigma que supuso el SIDA para toda una comunidad. El dibujante alemán encontró en el humor la forma de enfrentarse a ello: ‘El condón asesino‘, que ahora edita La Cúpula en un solo volumen (se publicó por primera vez en El Víbora y por entregas), aborda la amenaza de la enfermedad en forma de thriller.

Aunque König sigue manteniendo el humor, la edad y el atentado de Charlie Hebdo parecen estar haciendo mella en el autor, que empieza a cuestionarse hasta dónde, cómo y sobre qué bromear.

Se edita ahora en España la primera edición integral de ‘El condón asesino’? ¿Qué recuerdos te trae este cómic?

Fue fruto de la juventud, yo era muy  impaciente y eso se refleja en las viñetas. Ahora dibujo de forma más meticulosa y ya no lo encuentro tan bueno.  Cuanto más rápido es el trazado, más grueso es el humor. ‘El condón asesino’ no habría sido tan divertido con viñetas más bonitas.

En ‘El condón asesino’ utilizas el humor para hablar de temas muy serios. ¿Crees que la gente es más receptiva a enfrentarse a ciertos asuntos si se les presentan con humor?

Sí, con humor uno puede hablar antes y llegar mejor a lectores que normalmente no estarían interesados. Pero esta historia, en 1987, era una reflexión contraria a la nueva obligatoriedad del uso del condón. Yo odiaba usar condones en el sexo, pero son necesarios si quieres follar. Así que convertí la tragedia en comedia.  Y que te muerda el rabo un condón es ciertamente una tragedia.

¿Cuáles son los principales desafíos que te encontraste al comienzo de tu carrera? ¿Crees que la sociedad alemana estaba preparada para tus cómics?

Nunca me he hecho esa pregunta. Al principio dibujaba para mí mismo, después para los gays. No había internet, mis cómics al principio se recomendaban en la escena de estudiantes de izquierda, porque los cómics estaban en los baños de los pisos compartidos. Era liberador y políticamente correcto reírse de los gays, y yo también era gay. Luego lo leían también muchos heteros, que era algo que no podía esperar, pero de lo que me alegro mucho. También es algo de lo que vivo desde hace 35 años.

Cuando se trata de sexo, ¿crees que la sociedad actual es tan conservadora ahora como lo era en los 80?

Hay una tendencia manifiestamente conservadora, al menos en Alemania, pero aún no es como en los 80. Sí viene quizás en forma de una nueva mojigatería sexual, y yo soy como el viejo verde atrevido que escandaliza a la generación joven y aburguesada.

¿Cómo trabajas en tus cómics, empiezas con un guión o con un dibujo?

Empiezo primero con una idea algo vaga que construyo en mi cabeza, y después la atrapo para dibujar. Viñeta a viñeta. El texto en este momento está  a medio camino entre el diálogo y el dibujo. El humor se mantiene más espontáneo, y mantengo la diversión mientras trabajo. Primero escribo el texto en el ordenador como un guión rápido, porque sólo dibujar se me hace aburrido.


¿Qué te resulta más difícil, escribir o dibujar?

La historia es siempre lo más difícil. Cuando el diálogo no funciona, ni las mejores viñetas funcionan bien. Y también al revés. Se pueden contar buenas historias con viñetas medianamente buenas y que funcionen.

¿Cuál es el cómico del que te sientas más orgulloso y por qué?

‘Super Paradise’. Lo es porque un buen amigo mío murió de SIDA y por primera vez tuve que mirar a la muerte de frente de verdad. Este libro está lleno de humor, pero a veces también de tristeza, que no siempre da de lleno.

 

¿Y tu personaje favorito?

Paul. El pequeño y cachondo cerdo. Es un vividor.

¿Hay algún tema que no te resulte fácil tratar? ¿Cuál y por qué?

Los temas sencillos ya no me interesan. He hecho un cómic sobre el vebgativo apóstol Pablo. O sobre el ‘Otelo’ de Shakespeare. No me gustan las comedias de Shakespeare, no me parecen divertidas, prefiero sus dramas. Tengo en mente un libro sobre el envejecimiento. Puede incluso que se desvanezca el humor. Ya llevo desde mediados de los 40 con la crisis de la madurez.

¿Cuál es tu opinión del debate abierto sobre las caricaturas que siguió al ataque de Charlie Hebdo? ¿Crees que habrá un cambio en los temas sobre los que se puede bromear ?

Sí, cada vez se puede tocar menos el tema del islam, ya era así antes de lo de Charlie Hebdo. ¿Cuántas caricaturas se han dejado de dibujar, cuántas novelas no se han escrito o cuántas películas no se han filmado? Yo creo que es una barbaridad contraria a mi idea de Europa, pero es difícil tratar con el terror y la violencia en las sociedades civilizadas.

¿Alguna vez te has censurado o hay algo sobre lo que no te gusta bromear?

No quiero dibujar a ningún profeta, porque tengo un poco de agotamiento existencial. De todas formas tampoco habría una razón para ello, mis temas siempre han sido otros. Durante 5 años me ocupé de la religión, pero es un tema que ya no es importante para mí. Al principio la religión me aburrió, pero lo de Charlie Hebdo realmente me ha golpeado. Creer esta estupidez, que sólo el dios de uno es el verdadero.

¿Alguna vez han tratado de censurarte?

En los 90 tuve una disputa con la fiscalía alemana, decían que ‘Huevos de toro’ y ‘El condón asesino’ eran pornográficos. Mi editorial ganó el juicio  y en mi nuevo libro, ‘Barry Hoden’, los extraterrestres incluso tienen tres penes y nadie se ha escandalizado todavía. Una lástima, los libros polémicos se venden muy bien.

  Publicado en Numerocero (marzo 2015)

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