Archivos de Etiqueta: es mi vida

batiburrillo televisión

Confusa adolescencia

¿Quién en su sano juicio querría volver a la adolescencia? La respuesta es fácil: (casi) nadie. Demasiado mayor para algunas cosas, demasiado joven para otras y para más inri, el pavo sobrevolando toda esa época que parece que no va a terminar nunca. Es un limbo en el que tu cuerpo y tu mente empiezan a estar en otra parte pero tu rutina es exactamente igual que la de un niño. En fin, no hace falta contar mucho: todos hemos pasado por ella, con mayor o menor fortuna.

EN 1994 se estrenó “My-so-called-life” (en España traducida como “Es mi vida” y emitida año y medio más tarde en Canal +). Cuando llegó aquí yo ya había pasado la adolescencia, pero no hacía tanto como para no poder identificarme con la serie (¿no se ha retrasado el fin de la adolescencia, dicho sea de paso?). Era la primera serie que trataba en serio los problemas de la edad y de la época sin caer en la sit-com estúpida, en la serie familiar con moralina o en la ciencia ficción (sí, me refiero a “Sensación de vivir”).

No me la perdía jamás. Tampoco fue complicado: la serie no superó la primera temporada y sólo se rodaron 19 capítulos. El último episodio dejó muchas incógnitas abiertas: al fin y al cabo, como la vida misma.

No hace falta haber vivido en los 90 para descubrir que “My-so-called-life” está muy marcada por esa época. No sólo la estética (camisas de franela a cuadros, pelos de colores, vestidos de florecitas, Dr. Martens y un color algo desvahído y gastado), sino las referencias socio-culturales (el SIDA, los Clinton, Madonna y por supuesto, Nirvana) y musicales: la banda sonora estaba a años luz de lo que había visto hasta entonces en cualquier serie: Buffalo Tom, Violent Femmes, Lemonheads, Frente!, Sonic Youth, Afghan Wigs, R.E.M…. y Juliana Hatfield, que tiene un papel secundario en el episodio más malo de la serie: el inevitable y cursi capítulo navideño del que no se salva ninguna serie. Nada que no se pudiera encontrar en el cine, pero verlo en televisión, y en una serie, era toda una novedad.

Pero el punto fuerte de “My-so-called-life”, y en esto no ha perdido con el paso del tiempo, fue adentrarse de verdad en las inquietudes de esa edad. Los personajes se equivocan, cometen errores, se arrepienten de cosas y se enorgullecen de otras, pero en ningún momento se recurre a la moralina. Se sienten erráticos, confusos, no tienen soluciones, se meten en líos y se tienen que enfrentar a situaciones clásicas como el supuesto profesor enrollado que resulta ser un fraude, las preguntas incómodas de los padres, las amistades que se pierden, la sensación permanente de estar haciendo el ridículo en los momentos clave, chico de turno que no te hace ni caso, los cotilleos del colegio, las primeras rupturas de las normas, las escapadas nocturnas, el colarse en garitos en los que legalmente no se puede entrar… En realidad se trata de situaciones que no han cambiado mucho en estos años. Puede cambiar el contexto, el escenario, la banda sonora… pero las sensaciones son las mismas.

Sí, de acuerdo, algunos de los personajes pueden resultar algo estereotipados, ¿pero acaso la adolescencia no es en sí misma un gran cliché?