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‘¿Qué crees que va a pasar en España?’

Hace unos años, no tantos en realidad, cuando salía de España me preguntaban, en el mejor de los casos, por Pedro Almodóvar, y en el peor, por toros y Julio Iglesias. La cosa ha cambiado. Ahora, si sales de España, “esta España muerta“, te preguntan por los “indignados” (lo saben decir hasta en castellano), por Rajoy, por la crisis, por Cataluña… te hablan incluso del ladrillazo. Te preguntan por los que emigran, por los parados, por los recortes sociales y, sobre todo, te preguntan “¿qué crees que va a pasar?”. Y la respuesta es siempre la misma: “no lo sé” (y tampoco sé si quiero saberlo, pienso a veces para mis adentros), “pero no pinta bien”. Eso respondo. No sé qué más responder. Puedo explicar que los policías golpean a la gente indiscriminadamente y que no llevan número de placa, o que hay manifestaciones casi a diario, o puedo hablar de desahucios, de paro, de recortes sociales, de desesperanza y de crispación… porque la crispación, y ésa es otra, no se respira en otros países europeos como se respira aquí. La gente no habla de política a todas horas, ni de la crisis, ni del euro, aunque las cosas allí tampoco sean perfectas. Y vuelves aquí, abres la prensa, y se te cae de nuevo el alma a los pies mientras esa pregunta ronda tu cabeza: “¿qué crees que va a pasar con España?”. Y no lo sabes, y lo peor de todo es que a veces te da miedo pensar en la respuesta, porque, quién sabe, tal vez en un año estos momentos no te parezcan tan malos.

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#12M: una pequeña crónica

Fue, tal vez, menos gente de la esperada (al menos de la que yo esperaba): no ayudó la sensación generalizada de que la policía podía cargar en cualquier momento. No había miedo, pero sí algo de inquietud.

Las 22:00 en la Puerta del Sol: entramos en la hora en que las concentraciones ya no están permitidas. Expectación. No pasa nada. En realidad no pasa nada durante las dos próximas horas. Escucho a una chica gritando “aquí no hacemos nada, vamos al Congreso”: nadie la escucha… o nadie la quiere escuchar, porque ni la miran siquiera.  Las 00:00: grito mudo, expectación… se han desafiado los horarios establecidos, no ha pasado nada. ¿Demostración de fuerza del 15M o indiferencia del poder establecido?

La gente empieza a irse y en la plaza apenas quedan un centenar de personas hasta que comienza la Asamblea. Llega mucha más gente que se sienta a intentar escuchar lo que se dice (y escribo intentar porque sólo con un megáfono es imposible escuchar nada). En la Asamblea se está decidiendo si se acampa o no mientras hay quienes ya andan montando el campamento: cartones, lonas, mochilas y hasta una maleta. Para cuando la Asamblea termina, ya hay incluso quienes duermen.  Lo que pasa un par de horas más tarde ya lo sabemos todos: desalojo y detenciones. Y de nuevo el efecto llamada, de nuevo las manifestaciones convocadas hoy a las 17:00, y de nuevo la sensación de que no se avanza, de que el 15M se pierde con lo estático (acampar)… aunque sea una minoría, aunque las asambleas avancen, aunque los grupos de trabajo funcionen. Todo el interés mediático, una vez más, en el viejo “¿acampar o no?“. Mientras, la apisonadora continúa su trabajo decretazos mediante. Lo viernes, recortes.

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15M: un año después, más necesario que nunca

Lo confieso: no tengo ni la más remota idea de hacia dónde vamos. No lo sé. Hace un año empecé con mucho escepticismo, me convertí en día y medio, me cuestioné algunas cosas y apoyé (y apoyo) decididamente otras. Pero da igual que las protestas sean globales, multitudinarias, pacíficas… El poder (entiéndase por poder lo que se quiera: mercados, gobiernos, Bankia o el presidente de la comunidad de vecinos que impide guardar bicis en el portal), pues a lo que iba, el poder sigue haciendo lo que le sale de los mismísimos. Viernes sí viernes también tenemos decretazo y disgustos: que si hoy nos cargamos la Sanidad, mañana las Autonomías, pasado los derechos laborales y en breve decretan falda para las mujeres y rasurado facial para los hombres (mejor no dar ideas).

Está claro que con biodanza, gritos mudos y abrazos colectivos no vamos a ninguna parte. Francamente, entre nosotros, si yo estuviera atropellando de esta forma el Estado de Bienestar y me vinieran con abrazos colectivos me reiría más que el Sr. Burns: “mírales, ya están otra vez abrazándose, qué enternecedor”.

Pero las cosas como son: hay que salir a la calle. Que sí, que sabemos lo que hacéis, sabemos cómo las gastáis, pero no me callo. Que quieres un pueblo sumiso y aborregado, pero no. Hay que posicionarse. Y quejarse. Porque hasta con eso quieren terminar: y sólo si callamos habremos perdido la batalla.

Convocatorias para esta semana en Madrid y una guía muy útil de no violencia.

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Algunas fotos del 29M

No faltaron las lecheras, ni el “puto helicóptero” ni las pancartas (tanto las de sindicatos como las del 15M echando a éstos en cara su pasividad). Pero sobre todo, no faltó la gente.

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‘Give me liberty’: Naomi Wolf se adelantó a OWS

Naomi Wolf puso a finales de octubre su último libro, ‘Give me liberty’, a 2,99 $. No me lo pensé dos veces y ayer lo terminé de leer.

Escrito en 2008, Wolf se adelantó a las protestas que están teniendo lugar en EE.UU. con esta obra que pretende ser un “libro de mano para revolucionarios americanos”.

A través de sus páginas, Wolf describe ese ideal norteamericano de libertad “y justicia para todos” que de un tiempo a esta parte ha sido relegado mediante leyes restrictivas que en aras de la seguridad terminan con derechos civiles. Para ello hace un análisis histórico de las ideas que estaban presentes en los fundadores de EE.UU. cuando se fundó el país: desde el derecho a protestar a la igualdad, pasando por la libertad de prensa (cuenta el caso de Josh Wolf, encarcelado por no dar a la policía el vídeo original en el que se veía un brutal arresto policial). Poco a poco, y capítulo a capítulo, Wolf va analizando cada una de las libertades y derechos civiles que recoge la Constitución norteamericana (cuyo texto también reproduce de forma íntegra). Tras su lectura, uno descubre por qué en las protestas de Occupy Wall Street no se ven megáfonos y repiten las asambleas frase por frase (hace falta permisos casi imposible de conseguir) o por qué en las acampadas norteamericanas se ven banderas estadounidenses (algo que resultaría difícil de entender en España, sin ir más lejor). Es una buena forma de comprender las trabas y problemas a los que se enfrentan los activistas de EE.UU.

El tercer capítulo es un manual de activismo: consejos para tratar con la prensa cuando uno lucha por una causa, manuales para votar (no olvidemos que en EE.UU. hay que registrarse e incluso llamar para preguntar dónde tiene que votar uno), consejos para dar a conocer la causa que uno defiende mediante blogs y redes sociales y hasta los pasos que hay que seguir para poder luchar contra la falta de transparencia política. Parece que Naomi Wolf se hubiera adelantado a los acontecimientos que ahora tienen lugar en Norteamérica. De hecho Wolf hace campaña activa a favor de los indignados e incluso fue arrestada en una de las manifestaciones.

Aquí se puede descargar el tercer capítulo de forma gratuita: aunque las leyes varían mucho de un país a otro, algunos de los consejos que dan (desde cómo organizar manifestaciones hasta cómo comunicarse con la prensa) son válidos aquí y allí.

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15-O: éxito global

Hacía ya unos días que la convocatoria global del 15-O olía a éxito y no defraudó: se habla de 500.000 personas en Madrid, 250.000 en Barcelona, 200.000 en Roma, 30.000 en Santiago de Chile y asistencia en Nueva York, Londres, Berlín, Tokio, Seúl, Viena… Los datos no están completos a esta hora, pero está claro que la convocatoria global de ayer funcionó y que hay un descontento a nivel internacional que no se puede seguir ignorando.

En Madrid (donde la #mareaverde tuvo un gran protagonismo) la manifestación transcurrió sin más incidentes que la aglomeración: a las 21:00 aún había gente tratando de llegar a Sol desde Alcalá y avanzar en cualquier dirección era casi imposible.

La tranquilidad no fue la tónica general en todas las ciudades: en Nueva York hubo arrestos, en Berlín la ‘Polizei’ usó gas pimienta contra los manifestantes y en Roma una minoría eclipsó a la mayoría cientos de miles de personas que salieron pacíficamente (circunstancia que algún diario español ha utilizado para manipular la información de forma vergonzante).

Pese a todo, los medios de todo mundo destacan la globalización de las protestas, el descontento general y la respuesta masiva de ese 99% que no se siente representado por los Gobiernos, las grandes multinacionales y el FMI que andan deciendo el rumbo de la economía y la política a espaldas de los ciudadanos.

Ayer había quienes se indignaban en Twitter cuando los londinenses decían que se habían inspirado en el movimiento de #occupyWallStreet. “¡Que se empezó aquí!”, venían a decir algunos. Falso. En todo caso, empezó en el norte de África. No olvidemos que en Sol, los primeros días, se veían carteles en los que se podía leer ‘Tahrir Square’. Y en todo caso: ¿es que la indignación tiene copyright? No. Me da igual que la gente salga a la calle inspirada por neoyorquinos, tunecinos o madrileños. Lo importante es despertar y coger fuerza a nivel global. Da igual en quiénes se inspiren los vecinos. Nadie se puede subrogar la indignación porque no es una marca, es un sentimiento colectivo, y andar con “¿quién empezó antes?” o “yo lo vi primero” es absurdo. Además, insisto, si alguien se puede apropiar la idea de ocupar las plazas es el Norte de África.

La nota absurda de la noche la pusieron en Madrid un pequeño grupo de indignados que se dirigieron a la SER con la intención de que se leyera un comunicado cuyo contenido aún desconozco y que no fue consensuado en ningún momento por la Asamblea General de Sol. Teniendo en cuenta las críticas feroces a las que se somete a la prensa, es absurdo querer utilizarla y manipularla cuando conviene (obligar a leer algo es manipulación, guste o no). Aparte de un gran contrasentido (si los medios son tan malos, ¿por qué quieres utilizarlos?) es una acción desligitimadora y que nada tiene que ver con el espíritu del 15M. Afortunadamente, esa iniciativa peregrina no ha tenido repercusión ni ha sido respaldada. Pero sería interesante que algunas personas, antes de tomar acciones equívocas en nombre del 15-M, se planteara bien qué hace y con qué apoyos reales cuenta.

Me quedo mejor con la imagen de ese grito mudo en una Puerta de Sol llena de gente reivndicativa, pacífica e indignada con motivos.

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Hacia una protesta global. Segundo acto: 15O

El pasado 17 de septiembre se produjo el primer acto de la protesta global convocada frente a las bolsas de medio mundo. Supuso el despertar de buena parte de la sociedad americana.

El próximo 15 de octubre hay convocada una nueva protesta a nivel global: Grecia, España, Portugal, EE.UU., Japón, Finlandia, Argentina, Francia… Huelga decir que sobran los motivos. Basta con un repaso a los titulares de hoy: están robando a los griegos todo menos la dignidad, Merkel ya está abonando el terreno para inyectar más dinero a la Banca y EE.UU. pide a Europa que se invierta más dinero en defensa.

Luego está la letra pequeña, esa que no ocupa las portadas de la prensa a diario pero que se han encargado de recoger en la cuenta de Twitter de Madrilonia: la temporalidad de los contratos, el millar de personas que controlan el 80% de las empresas, los 18 billones que ya se han invertido en rescates… Y quien más o quien menos, tiene sus razones.

El 15 de octubre, toma la plaza.

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El 99%

Ya ni los estadounidenses creen en el ‘American dream‘. El mapa de EEUU muestra a una sociedad cada vez más disconforme. Ocupar el corazón del distrito financiero de la especulación no es baladí. Es EL símbolo. Fue allí donde empezó todo, con esa caída de Lehman Brothers que se pudo haber evitado y que no se quiso evitar.

No todos pueden estar en Wall Street, o en Washington, o en Portland, o en Seattle, o en Nueva Orleans… Pero no significa que no cuenten con mucho más apoyo. We are the 99%: así se llama la iniciativa on line que recoge el descontento de miles de ciudadanos estadounidenses que no tienen cobertura social, ni trabajo ni futuro. Exponen sus motivos en un papel. Suben la foto. ‘Somos el 99%’, firman. El 99% que ha quedado excluido del ‘sueño americano’.

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El activismo político según Angela Davis

En este vídeo de 2008, Angela Davis habla de cómo se planteaba el activismo político en los 60. No hay discurso de Davis que no aporte algo, pero éste me parece especialmente interesante porque habla de la necesidad de construir e imaginar estrategias.

Debajo del vídeo, una traducción de su discurso. No está hecha al pie de la letra, pero espero que sea útil sobre todo de cara a la manifestación que se ha convocado con carácter global para el próximo 15 de octubre.

Pregunta: ¿Tiene algún consejo para los activistas?

Respuesta: “No creo que haya una respuesta para esa pregunta que sirva para todas las situaciones. Mi sugerencia sería pensar creativamente, lograr estrategias que ayuden a construir comunidad. Tenemos ante nosotros un desafío enorme y tenemos que imaginarnos como miembros de comunidades mucho más grandes que las de alcance medio. Como digo a menudo, cuando pienso en los años 60, que se supone que fueron los años radicales (o al menos eso es lo que vosotros pensáis), había cosas que eran muy radicales pero también había problemas muy serios que sé que no ignoráis. Pero el aspecto más importante de aquella época fue la habilidad que desarrollamos para imaginarnos a nosotros mismos como miembros de una comunidad muy amplia. Luchábamos contra el mundo y contra la guerra en Vietnam, pero no por personas determinadas de Vietnam, sino que sentíamos una conexión emocional, una cierta unidad, un sentido de comunidad. Y construimos la habilidad de imaginarlos como sujetos y no como objetos de nuestro activismo… y eso es lo que necesitamos con cualquier cosa. Así que os dejo a vosotros que imaginéis las formas en las que conseguir eso, pero siempre hay que centrarse en temas determinados”.

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#17S: toma la bolsa

No soy Lynce, así que mis estimaciones son aproximadas, pero había al menos 500 personas cuando llegué ayer al Paseo del Prado (la Policía impidió en Madrid cualquier acercamiento a la Bolsa, al contrario de lo que sucedió en Barcelona).

Llegué a tiempo para escuchar a Daniel Vila y Pedro Ramiro. Grandes los dos, poniendo nombres y apellidos a los mercados, recordando leyes creadas única y exclusivamente para proteger a las grandes multinacionales y analizando cómo funcionan esas grandes empresas con la connivencia de los gobiernos. Tampoco faltaron las referencias a los Chicago Boys de Friedman que han ido imponiendo su sistema en todo el mundo con la inestimable ayuda del FMI con resultados desastrosos (recomiendo una vez más la lectura de ‘La doctrina del shock’ de Naomi Klein para saber por qué estamos cómo estamos… y hacia dónde quieren llevarnos).

Una vez más, ‘chapeau’ a la organización de Acampada Sol, currándose la retransimisión en directo y mil pequeños detalles más (hasta el botijo con agua reclamando que no se privatice el Canal de Isabel II).

¿Y en Wall Street? Pues se habla de un millar de personas, aunque los medios norteamericanos han hecho un seguimiento escaso de las protestas y muchos medios españoles directamente han tirado de EFE para cubrir el evento. Pero al menos se han despertado también en EE.UU. Más vale tarde que nunca.

Esta tarde más: a las 19 horas, manifestación en Madrid de Cibeles a Sol contra la privatización de la Sanidad, la Educación y otros servicios públicos.