Archivos de la Categoría: literatura

batiburrillo literatura

‘Mi Berlín': el libro

Cuando me pidieron que contribuyera para la sección de Berlin Amateurs con un texto sobre la ciudad no podía imaginar que terminaría viviendo en ella (por más que lo había deseado) ni mucho menos, que aquel texto pasaría a formar parte de un libro: en Mi Berlín‘ hay 50 berlines, uno por cada participante en el libro, cincuenta formas de entender una ciudad poliédrica y mutante de la que ahora estoy descubriendo nuevas facetas (algunas dignas de capítulos enteros, como la burocracia).

‘Mi Berlín’ se puede comprar a través de internet o en diversos puntos de venta en España y Alemania.

batiburrillo cine literatura

Christiane F: “la vida, a pesar de todo”

En el colegio alguien decidió que no había mejor forma de prevenirnos contra el uso de las drogas que hacernos ver Yo, Cristina F.‘ de Uli Edel (también nos pusieron ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’ a saber para prevenirnos de qué, y antes de que siguieran con sus lecciones “edificantes” decidí que me salía más a cuenta hacer peyas a esa hora). Desde luego, lo que si logró la proyección de la película es que Cristina F. automáticamente se convirtiera en uno de los personajes favoritos de quienes la vimos, y que el libro en que se basa pronto se convirtiera en uno de los más leídos del curso, y no por imposición, sino porque aquella historia, pese a la sordidez (que también la tenía), sobre todo ejercía una poderosa fascinación. Si en vez de la historia de una adolescente berlinesa con música de David Bowie nos hubieran puesto algo de cine quinqui, ‘El expreso de medianoche’… qué sé yo, algo con menos “glamour”, tal vez habríamos mitificado menos aquello  (el “heroin chic”, de las portadas de Kate Moss y Corinne Day y la conversión de Kurt Cobain en icono generacional -a su pesar- estaban a la vuelta de la esquina). Pero el efecto que consiguieron fue justo el contrario: Christiane F. se convirtió en un personaje reivindicable.

Hace unos días me enteraba de la publicación de otro libro autobiográfico de Christiane F., el que recoge lo que vino después: su incursión en el mundo de la música, la recaída en la heroína, el nacimiento de su hijo… y a propósito de la publicación, por supuesto, las entrevistas, como la de hace unos días en Le Monde y en la que culpaba al libro y al culto que se creó en torno a ella de haber recaído. Y más, en Les Inrocks, donde habla de no haber tenido derecho a crecer, de haberse visto encerrada en el papel de joven heroinómana. Sospecho, por las declaraciones que estoy leyendo, que este libro sí que habría tenido el efecto disuasorio que buscaban mis profesores con la cinta de Uli Edel. Hay incluso quien se pregunta si este libro va a terminar con el mito de Christiane F.

El libro, de momento, no parece que se vaya a editar en España, y si alguna editorial ha comprado los derechos, lo lleva desde luego en el secreto más absoluto. Al menos, no hace falta saber alemán: se edita el martes en francés y ya hay en camino ediciones en polaco, portugués e italiano.

cine literatura

‘La espuma de los días': mejor el libro

Escribía hace poco Javier Pulido sobre la dificultad de llevar al cine la obra de Boris Vian y según lo leía yo no hacía más que asentir y pensar en que no me terminaba de convencer lo de llevar al cine ‘La espuma de los días’ sin que terminara convertido en un pastiche kitsch: y eso es efectivamente lo que ha sucedido con la versión de Gondry, que a fuerza de querer ser tan fiel a la obra de Vian termina por hacerla caer en el ridículo más absoluto, en una cinta que se pierde tanto con la puesta en escena  que termina por parecer una caricatura del libro, con unos personajes que además ni convencen ni emocionan de puro anodinos que resultan (salvo ese Partre que se salva precisamente por ser paródico).

Pienso que si alguien no ha leído a Vian y va a ver ‘La espuma de los días’ los más posible es que se mantenga por siempre alejado de la obra del autor, porque viéndola da la sensación de que Vian es un autor blandito, edulcorado, casi para niños.  Si siguiera vivo fijo que le daba un infarto otra vez.

batiburrillo literatura música

La casa – museo de Gainsbourg

La de la foto es la fachada de 5 bis rue de Verneuil, la casa de Gainsbourg, ya sin pintadas ni graffitis ni nada de nada. Desde fuera imagino que parecerá una casa burguesa más, por mucho que dentro las paredes sean negras y que Gainsbourg estuviera en las antípodas de ser un burguesito convencional. Parece que el muro se empezaba a estropear , que por expreso deseo de Charlotte Gainsbourg se había quedado tal y como estaba tras la muerte de su padre, igual que el interior de la casa, que permanecía cerrada… En septiembre la casa se reconvierte en museo y se podrán hacer visitas (guiadas, en grupo y de 40 minutos).

No sé si me convence que se convierta en un Versalles más, en un circuito organizado y predecible, creo que me gustaba más lo de estirar el cuello tratando de intuir algo e imaginarse dentro a Gainsbourg componiendo, fumando Gitanes… más que pasear entre cordones de terciopelo mientras una voz te cuenta lo que debes ver, cómo y dónde. No lo sé.

feminismo literatura periodismo

Los medios, en las manos de siempre

Hombre y blanco. Suponemos que además heterosexual. No es un anuncio de contactos, ni de perfume para hombres o de espuma de  afeitar: son los que dirigen el cotarro de las publicaciones en papel en EE.UU. Ni un negro, ni un asiático, ni un hispano, ni una mujer ni nada que se salga de la norma. De su orientación sexual no hablan, pero los imagino heteros, claro, no vayamos a romper los cánones. Son los hombres que dirigen “las mejores revistas del mundo”. Casualmente, todos trabajan para Condé Nast. Pero casualmente, ese prototipo de director de medio de comunicación es extensible a diarios, televisiones, emisorias de radio… y no sólo en EE.UU., aquí también. Por cada Jill Abramson hay decenas de hombres. Conociendo el percal, no nos debería sorprender que con la excusa del “homenaje” hagan infames editoriales de moda con escritoras suicidas: todas mujeres, todas monas, todo muy esteta, todo muy frívolo.

batiburrillo feminismo literatura

El club de lectura (veraniega) de Norma Jean Magazine

Si me piden que una dos de mis obsesiones (libros + feminismo/feminidad/lo-que-significa-ser-mujer-ahora-antes-y-siempre), pues allá que voy de cabeza. Así que cuando anoche vi que Norma Jeana Magazine va a montar una lectura veraniega de un libro aún por decidir pero que debe estar escrito por una mujer o tener un personaje feminino intersante, me faltó tan poco tiempo que hasta me quedé sin hueco en la lista de sugerencias… Así que ahí lo dejo: apuntáos.

Y si aún no conocéis Norma Jean y sois de los/las que  creéis que ser feminista equivale a ser una mujer frustrada y gruñona, a lo mejor os lleváis una sorpresa.

batiburrillo cine literatura

Las nuevas tecnologías en la narrativa contemporánea

Creo que debo pertenecer a la última generación que ha escrito cartas: cuando un amigo vivía en el extranjero o pasaba fuera un verano las llamadas de larga distancia no eran viables y la carta era el único medio de contar todo.

A veces, cuando veo películas antiguas o leo según qué novelas me pregunto cuánto habrían cambiado de tener sus protagonistas un teléfono móvil: no imagino a Madame Bovary con smartphone, todo perdería el sentido, y creo que ‘Before sunrise‘ funciona como lo hace porque está justo en el filo, unos años más tarde y la historia sería muy distinta. ¿Cantaría Deborah Harry ‘Call me’ ahora o se quedaría todo en un prosaico ‘Wassap me’? ¿Los mails serán una buena alternativa a la novela epistolar? Ben Brooks, Tao Lin y casi todos los escritores jóvenes los incorporan, ¿pero se puede construir una novela sólo con mails? ¿Y el suspense? Hasta Facebook te avisa cuando se ha leído tu mensaje, y hasta el gestor de correo más simple permite incorporar acuse de recibo.

Lo que sí tengo claro es que no me gustaría ser adolescente ahora: ya no cabe el autoengaño o la simple ignorancia, el no saber si han llamado pero no estabas en casa o simplemente comunicaba el teléfono, ahora todo, hasta la no respuesta, queda registrada.

literatura

Otro “verano infinito”

El sabado comienza otro “verano infinito” en el que leer (o releer) ‘La broma infinita’. En 2009 me apunté, en 2011 lo volví a leer por mi cuenta, y aunque parecía que los impares iban a ser mis veranos de DFW, parece que este año le toca a ‘House of leaves‘. Pero si alguien aún no ha leído ‘La broma…’, le recomiendo que se apunte.

literatura

Un día de furia según Hubert Selby Jr.

Hace poco me terminaba de leerSong of the silent snow de Hubert Selby Jr., que al lado de ‘Last exit to Brooklyn’ o ‘Requiem for a dream’, palicede un poco, pero sólo eso, un poco. Y aunque no tiene un relato malo, hay uno en concreto, ‘A little respect’, que se adelantó años, décadas, a los guionistas de ‘Un día de furia': un hombre llega a casa tras un día de trabajo y su hijo es incapaz de hablarle porque está ensimismado viendo la tele. ¿Qué haría una persona normal? ¿Despotricar? ¿Decirle a la mujer/esposa/madre/compañera que ese hijo es imposible? ¿Reñir al niño? ¿Y por qué no destrozar la tele con un hacha, sacarla a la calle y quemarla delante de los vecinos? ¡Claro! ¿Y el loco? El padre, por supuesto, al que miran horrorizados madre e hijo… ¿Y los vecinos, qué hacen? Los vecinos… aplauden.

Es probable que ahora ese padre destruyera un ordenador o una consola, pero por lo demás, igual sigue todo.

literatura música

‘Black noise': las políticas del rap

Llevaba tiempo buscando este libro sin saberlo: ‘Black Noise: Rap Culture in Contemporary America‘ de Tricia Rose no es la clásica historia del hip hop, sino que va mucho más allá y ahonda en los por qués y en el mensaje político (a veces  explícito, otras implícito) del rap. Y ahí es donde se diferencia de muchos otros libros, cuando trasciende lo meramente musical y entra en lo sociológico.

Además tiene un capítulo (muy revelador) sobre la representación de la mujer en el rap: analiza letras, videoclips, cómo muchos raperos perpetúan el maltrato a la mujer o su intento de dominación y cómo responden a esa actitud Mc Lyte, Neneh Cherry, Salt’n’ Pepa, Queen Latifah y otras raperas de los noventa (el libro es de 1994). Es curioso cómo casi todas, cuando Tricia Rose les pregunta si se sientene feministas, responden con un no rotundo porque asocian feminismo a “mujer blancaa enfurecida con los hombres”, a una lucha que no entienden como suya, de la que se sienten exlcuidas y a la que a veces temen asociarse por temor a que eso implique fomentar las imágenes negativas que el poder aún hoy asocia al hombre negro. Su lucha es otra, mucho más compleja, que pasa por redefinir su sexualidad, cambiar su rol y por combatir, además, el racismo sin por ello declarar una guerra abierta al hombre.

Algo me dice que por mis manos van  a pasar más libros de Tricia Rose…