Berlinale: manual de uso

La primera Berlinale que viví en Berlín me lo monté muy mal: sólo logré ver una película, y de milagro, pese a estar cada día pegada a la pantalla del ordenador a las 10:00 e inlcuso hacer cola en las taquillas de Potsdamer Platz. Pero es posible disfrutar de la Berlinale si uno se organiza y no se ofusca con ver sólo los reclamos obvios del festival.

Primer paso: organización, esa cosa tan alemana. Merece la pena echar un rato viendo la programación. Lleva tiempo, pero es la única forma de enterarse de que sevan a estrenar cintas de Bruce LaBruce sobre la misandria, documentales sobre el movimiento por los derechos civiles, sobre la escena techno alemana, sobre la homosexualidad en la RFA o sobre Beuys. Además este año hay bastante cine español: se estrenan “Pieles” y “El Bar” y va a proyectarse “La reina de España”. También es una oportunidad única para ver cine no anglosajón sin preocuparse por los subtítulos (en la Berlinale están en inglés). La web del festival permite ir añadiendo en un horario personalizado lo que te interesa e incluso descargarlo en formato iCal. Más fácil, imposible.

Segundo paso: ir más allá de la obviedad. Está claro que uno de los platos fuertes del festival es “Trainspotting 2″, y como era de esperar, antes de que el fesstival comenzara no quedaba una sola entrada (se ponen a la venta en internet 4 días antes de la proyección, a las 10:00, y en algunos puntos físicos como las taquillas de Potsdamer Platz, donde hay quien incluso hace noche).  Pero a veces son las secciones paralelas a la competición quienes dan gratas sorpresas. Hay desde secciones dedicadas al cine alemán a retrospectivas (este año dedicada a la ciencia ficción y en la que se puede ver desde “Encuentros en la Tercera Fase” a “Blade Runner”) o la sección de Panorama, que a veces esconde auténticas joyas.

Tercer paso: cuanto más raro es el horario, más posibilidades de lograr entrada. Si quieres ver una película un viernes a las 21, ve asumiendo que te vas a quedar sin entrada aunque tengas la mano sobre el ratón a las 9:59, ahora, si la quieres ver a las 9:00 de un domingo o pasadas las 22 (a esas horas se ve que los alemanes y los críticos pasan ya de cine), las posibilidades de hacerse con un ticket se multiplican ostensiblemente. Así que paciencia y, sobre todo, mucha flexibilidad.

Actualización: he descubierto que el mismo día de la proyección, y pasado el pico de las 10, es posible encontrar entradas para algunas películas que salen a la venta online en el último momento, así que todo es cuestión de estar un poco pendiente.

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