Inmersa en un patriarcado cultural

Cuando leí por primera vez la columna que Elena Cabrera publicaba ayer en PlayGround denunciando el machismo cultural me sentí identificada de la primera a la última línea. Llevo tanto tiempo padeciendo, conviviendo y denunciando ese machismo cultural que ya forma parte de mi vida, por eso no me sorprendía nada de lo que ella contaba: nada que una mujer no viva a diario en este mundo que se supone menos machista (el de la cultura) pero que en realidad esconde conductas rancias tras una pátina de pseudoprogresía y modernidad. Tener que aguantar reseñas en las que se tiene que mencionar el corte de pelo de Cat Power como si fuera determinante (¿alguien menciona los cambios de imagen de Ariel Pink, por ejemplo?) o leer a críticos musicales babeando con el físico de la artista de moda de turno (las críticas del primer disco de Russian Red eran directamente repulsivas) es parte del status quo de la prensa cultural. También lo es que las mujeres seamos minoría en las redacciones, tanto que cuando una mujer firma un texto se da por sentado que lo escribe un hombre. Tanto, que cuando una mujer llega a dirigir el NY Times es noticia porque es mujer, y luego ya viene el resto de su currículum.

Suele decirse que España es un matriarcado. Si por matriarcado entendemos que tradicionalmente son las mujeres quienes han criado a sus hijos, entonces sí, pero si atendemos a quiénes gobiernan, escriben las normas y dirigen el cotarro, llevamos SIGLOS inmersos en un patriarcado.

Recuerdo aquellos primeros días de la Acampada Sol en que asistí, pasmada, a una asamblea en la que se discutía si debía mantenerse o no aquella pancarta que decía “la revolución será feminista o no será”. Con 20 años solía pensar que a estas alturas de la vida ese debate ya no sería necesario. Por desgracia, lo sigue siendo. La prueba está en que el artículo de Elena ha levantado ampollas  y ha dado que pensar… sobre todo a hombres (José Rosales reflexionaba ayer en voz alta, otros lo hacían en petit comité, pero lo hacían también). Y me gusta que eso pase. Porque las mujeres no necesitamos que nos recuerden cuál es la representación que de nosotras se hace en el mundo de la cultura: la padecemos a diario, crecemos con ella, la sentimos en nuestra piel cada día. Hace falta que sean los hombres quienes lean estas cosas, porque mientras ellos detenten el poder, son los únicos que nos pueden ayudar. Y francamente, si yo fuera hombre, no querría compañeras hípersexualizadas, sumisas y complacientes, querría un igual.

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11 Comentarios

  • 15/12/2012 - 18:01 | Enlace permanente

    Francamente, la última frase no puedes firmarla. :-)

  • 16/12/2012 - 2:23 | Enlace permanente

    “Y francamente, si yo fuera hombre, no querría compañeras hípersexualizadas, sumisas y complacientes, querría un igual”. Tu artículo me ha removido las entrañas, pero ya la última frase es brutal. ¡Esa igualdad de la que hablas me emociona! Gracias.

  • 16/12/2012 - 3:13 | Enlace permanente

    m, igual que como mujer hay comportamientos que no tolero en un hombre, como hombre pediría lo mismo. Aunque sólo fuera puro eogísmo: ¿cómo se puede ser hombre machista, con todo lo que eso implica de cara a la pareja a la que se puede aspirar?

    Gipsy, el artículo que inspira este post es mil veces mejor, pero gracias!!!

  • 16/12/2012 - 12:47 | Enlace permanente

    “¿alguien menciona los cambios de imagen de Ariel Pink, por ejemplo?”

    Oh, no, nunca nadie ha mencionado el cambio de aspecto de, por ejemplo, Michael Jackson, David Bowie, Miguel Bosé, Axel Rose…

  • 16/12/2012 - 12:48 | Enlace permanente

    Me refería más bien a la imposibilidad metafísica de que una mujer se ponga en la piel (y el cerebro) de un hombre (y viceversa). Y perdóname la caricatura, pero me ha recordado a cuando un tío dice “si yo fuera mujer estaría todo el día tocándome”. En todo caso, en mi opinión, hubiera sido más honesto y creíble, para mí, una frase de cierre del tipo ” a mí como muje, rme gustaría que los hombres no quisieran compañeras hípersexualizadas, sumisas y complacientes”.

    • 16/12/2012 - 13:18 | Enlace permanente

      Ya, entonces tú tampoco puedes hablar como hombre, sino como “un” hombre. ¿Estamos todos atrapados en nuestro cuerpo-cerebro particular? Perdonamé, m, pero según tú la literatura es imposible…

      • 17/12/2012 - 15:14 | Enlace permanente

        Precisamente la literatura y la ficcion posibilitan el salto de ese abismo. Pero el abismo está ahí.

        • 17/12/2012 - 21:12 | Enlace permanente

          Pero ese abismo se puede salvar (o al menos intentarlo) empatía mediante.

          • 19/12/2012 - 1:02 | Enlace permanente

            Vale, bueno. Viendo lo mucho que lees :-), me gustaría recomendarte un libro escrito por un colega tuyo (periodista cultural) y conocer tu opinión sobre él. Se trata de “El Método” de Neil Strauss, tal vez lo conozcas, incluso tal vez lo hayas leído, pero si no es el caso serà una experiencia que te permitirá empatizar con un amplio porcentaje del género masculino :-).

          • 19/12/2012 - 1:12 | Enlace permanente

            ¡No lo he leído! Pero tomo nota. ¡Gracias por la recomendación! :)

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