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Ya era hora

Ha costado 24 años, pero por fin Madrid deja de ser un feudo del PP: ni la estrategia del miedo ni el voto robado a los emigrantes han impedido la victoria de los representantes de quienes estamos hartos del saqueo de la derecha, de la merma de derechos y de políticas hechas por y para ricos. De entrada, no hay nada lo que va a poner en marcha el equipo de Ahora Madrid con lo que no esté de acuerdo al 100%, ya sea la retirada de subvenciones a festejos taurinos o la paralización de desahucios.

Noté ilusión la última vez que estuve en Madrid, quería creer en que era posible un cambio, pero hasta estos últimos días en que me he tenido que enfrentar al miedo del gobierno al voto que no es suyo en forma de trabas y burocracia no empecé a creer que el cambio fuera posible. Lo ha sido. Y cuando vuelva a Madrid pasearé por el mismo Madrid en el que crecí, ese en el que no se respiraba tristeza y represión. No es el fin de la crisis, pero es el principio de la política por y para el pueblo, como siempre debió ser.

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El lado más sórdido del cabaret

Anita Berber

 

Imposible no sentir fascinación por la república de Weimar: la crisis económica de los años 20 y 30 es imprescindible para entender por qué subió Hitler al poder, pero además, desde el cine y la literatura se nos ha vendido una época de libertinaje a la que es difícil resistirse.  Menos aún después de que Liza Minnelli pusiera cara a la Sally Bowles de Christopher Isherwood: a partir de ese momento, el cabaret y Berlín pasaban a estar para siempre unidos en el imaginario colectivo. Pero como todo en Berlín, hay que rascar si no quiere uno quedarse con una imagen superficial.

“Voluptuous Panic: The Erotic World of Weimar Berlin” surge cuando Mel Gordon inicia una colaboración con Nina Hagen que le lleva a investigar el mundo del cabaret y de la sexualidad en la república de Weimar. Y sí, había diversión, libertinaje y una libertad que nos creemos que es de ahora (ya en los años 30 había clubs en los que el dress code era ir desnudo -“nachtlokal“- y el nudismo tenía cientos de adeptos), pero también había mucha sordidez y prostitución provocada por la crisis económica: embarazadas que cotizaban al alza mientras duraba su gestación, prostitución infantil, viudas  a las que no les quedaba otra que vender su cuerpo para tener algo caliente en el plato… se calcula que en los años de la crisis había sólo en Berlín unas 120.000 prostitutas, a las que hay que sumar unos 35.000 chaperos (los ritos iniciáticos de los “wild boys” que se dedicaban a la calle eran de una violencia brutal).

Había pues dos “cabarets”, dos “berlines” y dos “libertinajes”: el consentido y buscado (en el que sobre todo encontraron una libertad absoluta transexuales, homosexuales y lesbianas) y el forzado por el hambre. Cuando Hitler llegó al poder, el que inmediatamente prohibió con leyes represivas fue, por supuesto, el primero.

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Explicar la política del sur a un alemán

Puerta del Sol, mayo 2011. Foto por http://fotograccion.org/
Puerta del Sol, mayo 2011. Foto por http://fotograccion.org/

Hay diferencias culturales que a veces me parecen insalvables. Como ya he contado en alguna ocasión, mi clase de alemán parece un mapa de la crisis, con mayoría de alumnos de Italia, España y Portugal. Siempre he dicho que nos faltaba representación griega, a ver si el curso que empieza en mayo la tiene…

Como hoy terminábamos un nivel, la profesora ha decidido que era buena idea tener conversación en vez de gramática, y el tema propuesto era filosófico (esto es muy alemán también, en cuanto te descuidas, te ponen a hablar con tu nivel chapurreo del sentido de la vida, aquí hablar de “urlaub, essen, spass oder trinken” más bien poco). Y la pregunta de marras que nos ha hecho para empezar la discusión es si creíamos en la paz mundial, que si es posible. Te dan ganas de decir que el día que las ranas críen pelo, pero eso, mi nivel de alemán, no me permite decirlo. Como se encontraba con un “nein” tajante por parte de todos, ha preguntado que si no deseamos paz a todo el mundo… Y con la iglesia hemos topado, claro, porque he respondido que “nein”. La mujer me miraba, atónita, y me preguntaba si estoy segura de lo que significa “Frieden”, y por si acaso, me lo ha vuelto explicar. Le he dicho que sí, que entendido, pero que mi respuesta sigue siendo “nein”. Y la mujer que insiste, que si no quiero que todo el mundo sea feliz y esté satisfecho y en paz. Y yo que no, que hay gente a la que sólo le deseo la misma paz que deja a otros, y que espero que algunos políticos españoles tengan la misma “Frieden” que dejan, y que a ver si viven “zufrieden” con las condiciones en que viven millones de españoles. Los italianos me daban la razón, que hay gente que no merece “Frieden”, que “vaffanculo” para algunos.

De repente, esta mujer alemana, racional, más kantiana que nietzscheniana, se ha encontrado frente a tres italianos y una española que sólo sabían decir desempleo, corrupción, BCE,  crisis y hasta Varoufakis como una letanía. Una de mis compañeras, italiana, le ha dicho que ya está harta de oír cómo los alemanes le dicen que con lo bien que se vive en Italia, que ese sol, y la comida… y que ella siempre les responde que adelante, que se vayan a Italia y vivan como los italianos, que a ver qué tal se come el sol, porque otra cosa no van a encontrar. Nos ha empezado a preguntar y por supuesto, ni había oído hablar de los desahuciados que se suicidan, ni de las cifras de paro, ni de los recortes, ni de los sueldos menosmileuristas o de los trabajos no remunerados: cuando hablan de crisis en Alemania, se deben pensar que se limita a una bajada de producción o ventas y a un paro ligeramente más elevado, pero de las consecuencias que tiene esa crisis en la gente, parece que saben menos.

Ella  no se ha dado por satisfecha: que salgamos a la calle, que nos manifestemos, que por qué no hay una revolución, que si salimos todos a la calle nos tienen que escuchar, que aquí escucharon en el 89 cuando cada día salía gente en la RDA. Y en ese momento, es cuando la hemos perdido para siempre, porque le hemos dicho que sí, que a la calle se ha salido, miles de veces, y yo le he hablado del 15M, y de la “diktatur” que supone la “ley mordaza”. Y los italianos le han hablado del hastío, de cómo la gente ya prefiere salir pero no a la calle, sino del país. Y todos coincidíamos en que la clase política que conocemos, una vez que aparca con su Jaguar el culo en el poder, no se mueve de allí ni con aceite hirviendo. Y eso que no he mencionado a Rodrigo Rata Rato

La profesora se ha quedado muda. Creo que hoy todos hemos comprendido mil veces mejor las profundas diferencias estructurales de la política del norte y la del sur. No es sólo una crisis económica, es un crisis de valores. Y ésa, poco arreglo tiene.

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Lo que no se ha dicho del beso de Madonna a Drake

madonna-drake

Desde que Madonna besó a Drake en Coachella no hago más que leer tonterías y aguantar troleadas vía Whatsapp: que si es el beso de la muerte, que si Madonna le chupa la energía, que si es una “attention whore” (¿os dais cuenta ahora?, ¿os creéis de verdad que no estaba todo preparadísimo por ambas partes?)), que si Madonna debería ir al geriátrico, que si debería retirarse… Y no he leído aún a nadie quejarse del machismo. Pero a nadie.

Hace dos años, cuando Nick Cave se restregaba contra cualquier fan que estuviera cerca en sus conciertos, nadie lo llamó sátiro ni viejo verde (porque las cosas como son, Nick Cave hace 30 años perfecto, pero ahora, ni con injerto de pelo “made in Turkey”, que si en vez de Cave se apellidara Rodríguez no os cuento lo Landa que nos parecería). Y como Cave, ejemplos de hombres sexagenarios persiguiendo adolescentes los hay a cientos. El caso contrario se da menos, y cuando se da, roza el esperpento (Marujita Díaz, Sara Montiel…). Pero héte aquí que Madonna está mejor que muchas mujeres de 50 y de 40 incluso (a excepción de esas manos por cuyas venas parecen correr anabolizantes) y sigue haciendo lo mismo que hacía a los 20: básicamente, lo que le da la gana. Y claro, eso jode. Estoy harta ya de leer que “a su edad…”. A su edad: esa muletilla con la que hay implícito un retírate, quédate en casa y hazte formal. Eso es machismo. Eso no se lo han dicho a ningún hombre mayor  que hiciera de su capa un sayo. Nunca. Pero si eres mujer, pasada cierta edad, la falda por debajo de la rodilla, el escote tapado, y nada de dar pie a habladurías. Muy “la mujer en casa y con la pata quebrada” todo esto. Como si el feminismo no consistiera en poder elegir en vez de atenerse a lo que mandan los cánones (cánones impuestos, por si a alguien se le olvida, por una sociedad dirigida por hombres blancos heterosexuales).

Y lo del acoso…. tampoco cuela. Drake bien que se quiere agarrar a Madonna al principio (basta ver el vídeo), pero es ella la que impone las reglas y le aparta. Yo creo que le pegó un mordisco, con toda la intención, y de ahí su cara de espanto. Por lo demás, bien que se ríe. Y  claro, del beso a Britney y Christina Aguilera nadie dijo nada, porque dos mujeres besándose es la fantasía húmeda de todo hombre hetero, claro, que si no, ya habrían saltado hace años también. Pero vamos, que al próximo que me diga que Nick Cave frotándose contra  fans que podrían ser sus hijas bien y Madonna mal besando a Drake (que podría sacudírsela de encima y dejarla rota con un solo brazo) le voy a echar una mirada que le va a dejar una expresión que ni la cara del canadiense. He dicho.

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Votar desde el extranjero: miedo, asco y tongo en la embajada

Que votar desde el extranjero no iba a ser fácil ya lo sabía: el “vuelva usted mañana” de Larra es moco de pavo en comparación con la realidad. Con la que se ha liado esta mañana en la embajada española, pensé que a muchos de los que estábamos allí nos detenían o nos quitaban la nacionalidad. No ha pasado nada de eso, pero fijo que ya estamos en una lista negra.

Vayamos por partes: la embajada española en Berlín está al lado del zoo, tan al lado que antes de llegar a la puerta pasas junto a la jaula de las llamas, desde donde te llega el inconfundible efluvio de mierda de animal enjaulado. Todo un presagio.

Como muchos otros, aunque estoy inscrita y registrada como residente desde hace un año, no aparezco en el censo… así que me he tenido que presentar en la embajada a reclamar mi derecho al voto. No era la única con ese problema: había tanta gente en las mismas que las puertas de seguridad que no dejan pasar ni con cuatro míseras monedas en el bolsillo (historia verídica) se han bloqueado. De la embajada se entraba y salía sin control alguno, sin tocar un solo timbre, sin nada de nada. Eso sí, no se le ocurra a uno aparcar la bici cerca que le sale un picoleto a chistar “señorita, quite de ahí la bici” (verídico).

Mientras esperaba mi turno he visto cómo chillaban a dos chicas y cómo a uno se lo llevaban tras una puerta que han cerrado de un portazo y que ha salido poco después relatando en arameo, quejándose de que no le dejan registrarse. Así estaban los ánimos: se ve que la consigna es impide que voten como sea.

Llega mi turno, y antes de nada, la empleada cuyo sueldo sale del bolsillo de todos los españoles tiene que ponerse los pendientes, mirar el colgante, decidir cómo se lo coloca, y ponérselo. Da igual que hubiera una veintena de personas esperando en una sala de 5 metros cuadrados esperando a ir a trabajar, en esta vida, todos lo sabemos, hay prioridades. Y cuando por fin me atiende, empezamos mal: que claro, igual no estoy en el censo, porque me registré a finales de año. ¿Mayo es finales de año? Acabáramos. Bueno, pero se mudó. Sí, pero comuniqué mi mudanza. Se le acaban las excusas. Llama a otra funcionaria que le dice que lo que pasa es que en España no habrán podido leer el censo porque va encriptado (EE.UU. tiene la NSA; España aún tiene la T.I.A.) y me dan un papel para el censo. Lo relleno y seguimos para bingo, porque una casilla dice “apellido de casada”. No hay opción de “apellido de casado” (si mañana me casara con un alemán, él podría coger mi apellido, aunque a nuestro gobierno eso no se le pasa ni por la cabeza).

Entrego el papel, y comienza la pesadilla. Pregunto que si ahora no tengo que pedir el voto, o rellenar algo que diga que quiero votar, y me responde la mujer que lo tengo todo muy clarito en internet (no me dice ni en qué web) y que ella no está “para eso”, que lo busque en internet que ahí está todo.

– Bueno, su sueldo sale de los impuestos que pagamos los españoles para que ayude a quienes vivimos en el extranjero, ¿no?
– Está usted siendo muy desagradable.
– Estoy siendo tan desagradable como el gobierno de España lo es conmigo.

Y por arte de magia, aparece el papel que tengo que rellenar (y que sí, efectivamente, también se puede pedir en el consulado por mucho que la buena mujer no quisiera ayudarme). Tenía un palé de papeles como ése impresos la mujer. Pero no, es más fácil decir váyase y busque en internet y se jode si no tiene impresora porque no queremos que vote.

He salido de allí como todos los que lo han hecho antes que yo: cabreada. Y además, ahora convencida de que me han inscrito en una lista negra de antisistemas. Pero mi solicitud de voto ya está en camino, y esperemos que no se tuerza nada más, porque si hay que amotinarse una segunda vez, pues una que se amotina.

Eso sí, en caso de morriña idiota, nada como un paseo a la embajada de turno.

Información decente sobre cómo votar y lidiar con cualquier traba para hacerlo, en Marea Granate.

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Lebenssinn

Llevamos unas semanas hablando en clase de alemán del sentido de la vida (der Lebenssinn), como si fuera una pregunta con respuesta fácil (no lo es en mi idioma, en alemán imposible, que ni siquiera sé cómo se dice “sartriano”): que si la religión, o el dinero, o la familia, o qué. Y me sorprendía que en una clase llena de italianos y portugueses que se han venido a Berlín por la crisis, nadie mencionara que ddesde 2008, el sentido de la vida, para millones de personas, es sobrevivir, y que todo lo demás, viene después. Pirámide de Maslow pura y dura: si no tienes para comer, llenar el plato se convierte en tu prioridad. Basta con abrir la prensa cualquier día y leer sobre millones de personas en paro, que no pueden dar la calefacción porque no tienen con qué pagarla, recortes en la seguridad social, en las prestaciones por desempleo y mil cosas más que están matando lentamente a miles de personas en España, Grecia, Portugal, Italia… Cada vez que leo la prensa o voy a España y veo cómo están las cosas, se me abren las carnes, y llevamos así ya demasiados años.

Así que hoy hay gente quemando coches de policía y destrozando mobiliario urbano en Frankfurt para protestar contra el BCE y la austeridad (aquí se puede ver en directo) y me encuentro a mucha gente indignada por las redes sociales por esos destrozos. Y a mí no me da nada de pena que se quemen cuatro coches. Me indigna y me da pena la gente que no tiene presente ni futuro. Así que, “rock the casbah!”

batiburrillo

Un Berlín no tan abandonado

güterbahnhof

Uno de los blogs más populares en Berlín es Abandoned Berlin: en él no sólo se recogen sitios abandonados de Berlín, sino consejos para entrar en ellos y hasta el nivel de dificultad. En los últimos meses, el blog ha dado el salto a la prensa internacional (con reportajes incluídos en The Guardian). Eso, sumado a la llegada del buen tiempo (que aquí en realidad es la desaparición de las temperaturas bajo cero) y a la creciente popularidad del “urbex”, ha tenido una consecuencia inmediata en la exploración de edificios abandonados: ya parecen todo menos abandonados. El último edificio que visité, la estación de Pankow, estaba tan lleno que en algunos momentos coincidíamos hasta una docena de personas en un sólo lugar, incluso había un photoshoot de un grupo alemán con estilista incluido.

Así no sorprende a nadie que haya algún avispado que cobre hasta 50 euros por llevar visitas guiadas a Beelitz (pese a que lo ha adquirido un grupo para su reconversión en estudios) o que ya no se pueda visitar Teufelsberg sin pagar antes (lugar que por cierto van a reconvertir en cafetería y mmirador). Es un nicho de negocio: ir a visitar un edificio que se cae a pedazos se ha convertido en una actividad turística más. Lo raro es que esto no haya pasado antes. La pregunta es hasta cuándo se podrán visitar sin pasar por caja, en qué momento el urbex será una forma de turismo más.

feminismo

Día de la Mujer: nada que celebrar

Hay que ser muy simple para desear a nadie el “feliz día de la mujer”. Y aún hay quien lo hace, intuyo que por estupidez o ignorancia. Si no existe el “día del hombre blanco heterosexual” es porque vivimos en una sociedad moldeada a su antojo. Todos los días de “inserte-aquí-un-hombre” lo son de minorías o colectivos desprotegidos. Si las cosas realmente fueran bien, no existiría un día como hoy. Y no, tampoco me gustaría que el día de la mujer lo fuera a diario, como a veces desean otros simples que se deben pensar que así muestran más empatía y solidaridad.

Así que por favor, menos felicitaciones hoy y más comprometerse a diario.

periodismo

(Des)información digital

Nada nuevo ni que sorprenda, sobre todo si tenemos en cuenta que el obituario prematuro es de gatillo fácil en Twitter. Pero la lucha por la exclusiva, la primicia y el click a menudo aporta sólo ruido y desinformación.

Poynter (un observatorio de medios que cualquiera que se interese mínimamente en el periodismo debería seguir) señala que sólo en 2014 se escribieron más 1.500 artículos sobre 100 rumores (y eso que no conocen las tertulias del corazón de España, que entonces ya ese número se cuadruplica). Incluso cuando en el artículo en cuestión se menciona que se trata de un rumor, hay quien se lo toma como política de hechos consumados. Y lo que más grave: que se escribe la historia antes incluso de verificarla (volvemos a los obituarios de gatillo fácil).

La verdad es que el estudio poca cosa me ha descubierto (hace años que la cosa va de tonto el último en dar la noticia), pero sí me ha servido para conocer la existencia de Emergent, una web en la que comprobar si las noticias que circulan por ahí y que todos compartimos (entono el mea culpa) son o no ciertas. ¿La última que me han colado? La de que la prometida de Charles Manson sólo quería casarse con él para poder exhibir su cadáver en el futuro: exacto, aún sin verificar.

batiburrillo literatura

Los muertos de Berlín

berlin

Cuando paseas por Berlín, cuando corres a través de un parque o cuando vas a casa de alguien, no piensas que estás pisando tumbas colectivas. Pero es así: la mayoría de las colinas que hay en los parques esconden escombros de la guerra (EE.UU. aprovecjó esas colinas artificiales para montarse su propia sede de la NSA en Teufelsberg) y los árboles del Tiergarten son nuevos, porque los berlineses los usaron para leña y después convirtieron el parque en un enorme campo de patatas. Lo que no sabía hasta que no leí ‘Una mujer en Berlín‘, pese a que no era difícil de intuir, es que llegó un momento en que tenían que enterrar a los muertos donde fuera, y ese donde fuera, a menudo eran los jardines de las casas y los parques.

Pero los muertos más duros de figerir de ‘Una mujer en Berlín’ son los muertos en vida: las violaciones, el hambre, los hogares destruidos…

El diario de Marta Hillers, que cuenta cómo sobrevivió a aquellos días en que la mejor protección que podía tener una mujer era emparejarse “voluntariamente” con un oficial soviético, en que no se sabía si habría comida en el plato al día siguiente o una casa en la que dormir y en que había que caminar hasta 20 kilómetros diarios para ir a trabajar (las bicicletas eran tan codiciadas se usaban incluso sin llantas y cubiertas y el transporte público no funcionaba). Lo hace sin piedad. La obra de Hillers fue cuestionada y en seguida se señaló que durante el nazismo había contribuido a hacer propaganda. Se persiguió tanto a Hillers, que ella se negó a que la obra se volviera a publicar. Hasta que no falleció en 2001, no se volvió a imprimir. Y en 2005, aún había que defender la autenticidad del contenido del libro.

Ya nadie se cuestiona las vivencias de Hillers que son, además, las de millares de berlinesas.