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La expulsión de españoles en Alemania ya es una realidad

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Recuerdo que cuando se aprobó en Alemania esa nueva ley según la cual te pueden echar del país cuando llevas medio año sin trabajo, casi todos los españoles que conozco me  decían que estaba pensado para las personas que llegan de Europa del Este. El argumento me parecía absurdo y para qué mentir, racista: como si no importara que echasen a la gente de países que no conoces, como si hubiera distintos tipos de personas… No hay nada más tonto que ser un emigrante que se cree con más derechos que otros. “Que es para los otros esa ley, no para nosotros, que somos distintos”, era el mensaje. Un mensaje peligroso y xenófobo, dicho sea de paso.

Pero resulta que para los alemanes, los españoles somos “los otros, los demás”, y ya hay un caso en Berlín de una española a la que quieren expulsar: la mujer pidió el Hartz IV y no sólo se lo negaron, sino que además le llegó una carta diciéndole que tiene que abandonar el país. No es la única, porque en este artículo del TAZ se hacen eco del caso de una familia búlgara que también ha recibido la carta y hablan de los casos que se acumulan en Múnich.

Mientras, podemos seguir con la estupidez de que esta ley es para “los demás” o asumir que nosotros también somos “los otros”.

 

feminismo

No ser madre no me hace menos mujer

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Cuando una mujer se tiene que justificar por no ser madre, es que hay una batalla en el feminismo que no se ha ganado. Ningún hombre escucha las siguientes cosas: ¿cuándo piensas ser padre?, se te va a pasar el arroz, ¿por qué no quieres tener hijos?, ¿es que no te gustan los niños?, te vas a arrepentir, vas a morir solo, ¿no te gustaría tener nietos?, ¿has pensado en adoptar?, tú no lo entiendes porque no eres padre. La última frase se las trae, por esa norma, nadie entiende nada del mundo y la empatía parece que no existe. Una mujer que decida ser madre tampoco tiene que responder sobre sus razones para serlo, como si se diera por sentado que es lo normal, lo que todo el mundo entiende. Tampoco se le pregunta si no ha pensado en adoptar en vez de parir, por supuesto. Pero en el momento en que una mujer se tiene que justificar por no ser madre, desde el mismísimo momento en que se le pregunta si piensa tener hijos, se le está haciendo el juego al heteropatriarcado: si no haces lo que el sistema y la sociedad esperan de ti, te tienes que  justificar, explicarte, someterte a un tercer grado que puede venir de amigos, compañeros de trabajo, familiares… Todo el mundo se cree con derecho a preguntar a una mujer sin hijos por su decisión. Aún no he visto a una sola madre a la que se le preguntara por qué ha tenido hijos.

He perdido la cuenta de la cantidad de veces que me han preguntado si no tengo hijos, si pienso tenerlos, y cuándo. y como Maribel Verdú a propósito del tema, me cabrea e indigna que esas mismas personas jamás hagan la pregunta a un hombre. Las mismas personas que supongo que luego hablarán de paternidad responsable, custodia compartida y bajas de paternidad.

Últimamente no hago más que encontrar artículos sobre las justificaciones para no ser madre.

Que en pleno siglo XXI la mujer aún tenga que definirse frente a la sociedad en base a su maternidad y que tenga que dar explicaciones sobre lo que hace con su vida y demostrar que no tener hijos no le convierte en una persona egoísta es un atraso, y dice mucho de cómo ve a la mujer quien formula la pregunta. Y que a estas alturas haya que explicar que es lícito y válido no tener hijos…

 

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Merkel y Schäuble no son todo Alemania

Está de moda odiar a Alemania. Lo entiendo, ojo. Merkel y Schäuble se han cubierto de gloria. Lo he dicho muchas veces y lo sigo pensando: no les ha sentado bien que Grecia hiciera ejercicio de su democracia y se están ensañando con el país, aunque por delante se tengan que llevar esa Unión Europea que nació, precisamente, para evitar barbaridades como las que están teniendo lugar ahora.

Pero de ahí a hablar de una Alemania nazi o afirmar que la mayoría de la población comulga con lo que está pasando, hay un abismo. Entiendo que irse al titular facilón da más clicks, vende más y sube el “klout” con polémicas en Facebook y Twitter, pero la realidad no es tan simple.

Se habla mucho, por ejemplo, de esa encuesta según la cual el 75% de los alemanes aprueban la actuación de Merkel. Pero se habla mucho menos de la pregunta trampa que se usó en la encuesta, que decía “ha hecho Merkel un buen trabajo o cree que debería haberse echado a Grecia del euro”. La pregunta de marras convirtió #forsafragen en trending topic en Twitter, con un cachondeo y una crítica importantes hacia una pregunta que inevitablemente estaba redactada para  dar un resultado favorable al tándem Schaüble / Merkel.

Desde que se convocó el referéndum en Grecia, aquí no han dejado de sucederse las manifestaciones contra la austeridad. En la del 3 de julio incluso identificaron y arrestaron a varias personas que llevaban una pancarta en la que se leía “Alemania, pedazo de mierda”. Ayer volvieron a salir en la calle. Y mañana a las 9:00 se van a protestar al Bundestag, en lo que es un invitación abierta a recibir golpes o ser arrestados. Son los mismos alemanes que salen a la calle y triplican o cuadruplican en número a los xenófobos y antimusulmanes Pegida,  los mismos que salieron a protestar en Frankfurt contra el BCE, los mismos que casi cada semana exigen que no se limite el derecho al asilo, los mismos que hoy critican a Merkel por su falta de empatía con una niña palestina que no quiere ser deportada.

Es curioso, pero desde que Grecia convocó el referéndum, a quienes he oído escupir burradas sobre lo vagos que somos en el sur de Europa o lo bien que vivimos de las pensiones es, sobre todo, a gente que viene de países que ni siquiera están en el euro. Y las voces críticas con Merkel, cada vez son más. Hasta los medios más importantes del país, como Die Zeit, cuestionan la postura del gobierno alemán, haciéndose eco de la postura francesa y poniendo sobre la mesa lo que sabemos ya en el sur:  que el gobierno alemán de lo que tiene es miedo de que se unan todas las fuerzas políticas de los países del sur, hartas de austeridad.

Es fácil caer en la tentación de dibujar una caricatura del pueblo alemán pasada por el tamiz del nazismo… tan fácil como caer en el tópico del griego vago que no quiere trabajar porque prefiere cobrar pensiones. Pero Merkel y Schäuble representan un modelo viejo, cadudo y de geriátrico que no representa a todo el país, ni a toda Europa: lo que estamos viviendo también ahora es un choque de dos modelos, uno antiguo, rancio y bipartidista que se aferra al poder con fórmulas que ya no sirven y que se encuentra con una oposición joven, que no tiene nada que perder, y a la que no veían venir.

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R.I.P. Unión Europea

Merkel-Tsipras

En contra de lo que opinan muchos, no estamos asistiendo a una tragedia griega, sino a una alemana. Se repite la historia de esa Alemania dominadora, mandona e intolerante que ya conocemos tan bien. Merkel y Schäuble han decidido dar una lección a Grecia y ya de paso, a todos los países en los que tenemos elecciones próximamente, y es que aquí ni democracia ni nada, se hace la santa voluntad de los intereses de los bancos alemanes o a otra cosa, aunque ese “otra cosa” suponga cargarse la Unión Europea y hundir un país (aunque sea matando de hambre a los millones de personas que viven allí).  Parece que los mandatarios alemanes se han creído toda esa propaganda mediática de que en los países del sur trabajamos poco y que preferimos cobrar pensiones y dormir la siesta (cantinela que en las últimas semanas nos toca oír una y otra vez a los emigrados de países del sur que vivimos en Alemania).

Merkel se ha sacado de la chistera unas condiciones leoninas para Grecia. No les sentó bien el referéndum y a la democracia responde ella ahora con lecciones de totalitarismo. Ya lo pueden dejar de llamar Unión Europea y empezar a llamarlo dictadura alemana, y de paso, que hagan un referéndum, a ver quién quiere seguir metido en esto, que igual nos llevamos sorpresas.

Y aunque el primer ministro belga acabe de anunciar un acuerdo, está por ver si no se trata en realidad de una claudicación.

 

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¿Unión o dictadura europea?

greece

Conviene recordar la declaración de intenciones de la Unión Europea que aparece en el Tratado para la  Constitución Europea que se firmó en 2004:

INSPIRÁNDOSE
en la herencia cultural, religiosa y humanista de Europa, a partir de la cual se han
desarrollado los valores universales de los derechos inviolables e inalienables de la persona humana,
la democracia, la igualdad, la libertad y el Estado de Derecho,
CONVENCIDOS
de que Europa, ahora reunida tras dolorosas experiencias, se propone avanzar por la
senda de la civilización, el progreso y la prosperidad por el bien de todos sus habitantes, sin olvidar a los más débiles y desfavorecidos; de que quiere seguir siendo un continente abierto a la cultura, al saber y al progreso social; de que desea ahondar en el carácter democrático y transparente de su vida pública y obrar en pro de la paz, la justicia y la solidaridad en el mundo,
CONVENCIDOS
de que los pueblos de Europa, sin dejar de sentirse orgullosos de su identidad y de su
historia nacional, están decididos a superar sus antiguas divisiones y, cada vez más estrechamente
unidos, a forjar un destino común,
SEGUROS
de que, «Unida en la diversidad», Europa les brinda las mejores posibilidades de proseguir,
respetando los derechos de todos y conscientes de su responsabilidad para con las generaciones futuras y la Tierra, la gran aventura que hace de ella un espacio privilegiado para la esperanza humana
¡Qué bonito les quedó! ¿Cuántos árboles talaron para imprimir esta sarta de mentiras, distribuirla en toda Europa, imprimir papeletas para votar la Constitución? ¿Cuánto dinero se gastaron en viajes, dietas, cátering y hoteles de lujo para que los de siempre se hicieran la foto sonriendo encantados de conocerse? ¿Cuánto tardó en olvidárseles el preámbulo que firmaron? Porque echando ayer a Varoufakis de la reunión del Eurogrupo, firmando documentos que afectan a los griegos sin representación helena y chantajeando a todo un país para que no voten democráticamente va contra todo lo que firmaron.
Lo que están haciendo el Eurogrupo y el  BCE es un chantaje, y tambien una advertencia a países como España de cara a las próximas elecciones: tienen la sartén por el mango (con esta estrategia del miedo, el Eurogrupo está haciendo la campaña electoral al PP). De ellos depende que haya o no corralito en Grecia. Ahora han decidido que no, pero quién sabe qué dirán mañana. La soberanía nacional de Grecia aquí no importa ni cuenta, se la están pasando por el forro. Por si a alguien aún no le quedaba claro que la Unión Europea es en realidad una dictadura de los mercados.

 

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El pacto envenenado

Gritábamos en las calles “PSOE y PP la misma mierda es”, y se constata estos días. Carmona, haciéndole el juego al PP, regalando pactos envenenados, exigiendo condiciones leoninas. Primero fue Zapata, ahora van a por Rita Maestre, porque pidió que un Estado que se proclama laico actúe como tal, ésa es la excusa, pero de lo que se trata es de demostrar quién manda, que la vieja guardia sigue ahí, que no nos vayamos a pensar que las cosas han cambiado. Nos reíamos de la Espe, pero aquí tenemos a Carmona, que parece un malo de manual, de los de sillón de orejas y gato de angora, orquestando desde la sombra y riendo… A este paso se sacan de la chistera a Juan Barranco y piden que lo cambien por Manuela.

Si el PSOE hubiera mostrado la misma contundencia con cada tropelía del PP a la hora de pedir dimisiones, no quedaba nadie en el gobierno de Rajoy.

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Política y humor no se llevan bien

Que una broma o chiste nos haga gracia depende mucho también de quién es el emisor y sobre qué bromea. A mí, por ejemplo, me cabrean mucho los chistes machistas, y dependiendo de quien venga, me cabrean mucho más. Hace unos años Martes y 13 se reían en la televisión pública del maltrato a la mujer. En 2015, ese mismo gag habría supuesto el fin de la carrera de los humoristas y la petición de las cabezas de la dirección de TVE y del programa. Antes de los atentados de Charlie Hebdo nadie se cuestionaba si se estaban sobrepasando límites y ahora asistimos a encendidos debates sobre el tema.

Con el caso de Guillermo Zapata se abre otro debate: unos tuits de hace cuatro años le están costando peticiones de dimisión. Tuits descontextualizados y escritos en otro momento, en una época en la que como recoge Antonio Villareal, Twitter era el salvaje oeste, todo valía, y se lanzaban tuits como si se estuviera en una tertulia con amigos, sin pensar,  sin tan siquiera imaginar que en el futuro esos tuits podrían ser sometidos a lupa.

A mí este humor de brocha gorda no me gusta y en Alemania según qué chistes se pagan muy caro. Pero aquí se han sacado de contexto unos tuits entrecomillados de hace casi un lustro, cuando este hombre ni se dedicaba a la política, y se han pasado por alto casos de corrupción que nos han llevado a la ruina y políticas lamentables. ¿Qué tal si juzgamos a Zapata por lo que haga como concejal en los próximos cuatro años?

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Ten Walls vs. Kozelek: doble rasero

valerie solanas

A estas alturas de la película, todo el mundo ha oído hablar del affaire Ten Walls: compara a los gays con pedófilos, y acto seguido se queda sin bolos, sin promotora y acaba condenado al ostracismo. Bien por el lobby gay, por los promotores de festivales, por quienes se han hecho eco de la noticia. Chapeau. A raíz de lo de Ten Walls, me preguntaba yo ayer si las mujeres tendríamos el mismo apoyo en caso de que un músico se despachara así con nuestro género. Y efectivamente, mis suspicacias se han confirmado hoy mismo. Resulta que Mark Kozelek puede llamar denigrar a una periodista en público y llamarle puta, e irse de rositas. Hasta el momento, sólo he visto la noticia en Jenesaispop. Y en los muros de Facebook leo a hombres decir que qué barbaridad, que a ver si ahora los músicos tienen que tener un comportamiento intachable. Pues no, no pido que un artista vaya a misa, lleve los zapatos impecables, se afeite a diario, salga a la calle con cilicios ni nada parecido. Pero no sabía que tocar una guitarra era una carta blanca para justificar declaraciones que en boca de un político supondrían el fin de su carrera. Estoy leyendo justificaciones absolutamente peregrinas, tipo “todos conocemos a gente que dice burradas”. Pero esa gente no tiene un altavoz delante, y muchos no tendríamos trato con alguien que va así por la vida. Qué casualidad, todas las justificaciones salen de boca de hombres heterosexuales. Cañete mal, el tertuliano de Radio Marca mal, Kozelek no, es que es un incomprendido. Y así siempre. Por supuesto, y que nadie lo dude, la loca era Valerie Solanas, y Andy Warhol un pobre hombre con sus cosas de artista.

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Ya era hora

Ha costado 24 años, pero por fin Madrid deja de ser un feudo del PP: ni la estrategia del miedo ni el voto robado a los emigrantes han impedido la victoria de los representantes de quienes estamos hartos del saqueo de la derecha, de la merma de derechos y de políticas hechas por y para ricos. De entrada, no hay nada lo que va a poner en marcha el equipo de Ahora Madrid con lo que no esté de acuerdo al 100%, ya sea la retirada de subvenciones a festejos taurinos o la paralización de desahucios.

Noté ilusión la última vez que estuve en Madrid, quería creer en que era posible un cambio, pero hasta estos últimos días en que me he tenido que enfrentar al miedo del gobierno al voto que no es suyo en forma de trabas y burocracia no empecé a creer que el cambio fuera posible. Lo ha sido. Y cuando vuelva a Madrid pasearé por el mismo Madrid en el que crecí, ese en el que no se respiraba tristeza y represión. No es el fin de la crisis, pero es el principio de la política por y para el pueblo, como siempre debió ser.

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El lado más sórdido del cabaret

Anita Berber

 

Imposible no sentir fascinación por la república de Weimar: la crisis económica de los años 20 y 30 es imprescindible para entender por qué subió Hitler al poder, pero además, desde el cine y la literatura se nos ha vendido una época de libertinaje a la que es difícil resistirse.  Menos aún después de que Liza Minnelli pusiera cara a la Sally Bowles de Christopher Isherwood: a partir de ese momento, el cabaret y Berlín pasaban a estar para siempre unidos en el imaginario colectivo. Pero como todo en Berlín, hay que rascar si no quiere uno quedarse con una imagen superficial.

“Voluptuous Panic: The Erotic World of Weimar Berlin” surge cuando Mel Gordon inicia una colaboración con Nina Hagen que le lleva a investigar el mundo del cabaret y de la sexualidad en la república de Weimar. Y sí, había diversión, libertinaje y una libertad que nos creemos que es de ahora (ya en los años 30 había clubs en los que el dress code era ir desnudo -“nachtlokal“- y el nudismo tenía cientos de adeptos), pero también había mucha sordidez y prostitución provocada por la crisis económica: embarazadas que cotizaban al alza mientras duraba su gestación, prostitución infantil, viudas  a las que no les quedaba otra que vender su cuerpo para tener algo caliente en el plato… se calcula que en los años de la crisis había sólo en Berlín unas 120.000 prostitutas, a las que hay que sumar unos 35.000 chaperos (los ritos iniciáticos de los “wild boys” que se dedicaban a la calle eran de una violencia brutal).

Había pues dos “cabarets”, dos “berlines” y dos “libertinajes”: el consentido y buscado (en el que sobre todo encontraron una libertad absoluta transexuales, homosexuales y lesbianas) y el forzado por el hambre. Cuando Hitler llegó al poder, el que inmediatamente prohibió con leyes represivas fue, por supuesto, el primero.